Nuestra pequeña Gran Ciudad

Nuestra pequeña Gran Ciudad

1242 1232 Martha Pine

Julio significa fiesta. Pero no solo fiesta, sino también celebración, regocijo, encuentro y conmemoración, a nuestra hermosa Guayaquil. Nuestra ciudad cumple este mes 483 años de fundación, lo que significa un poco más de cuatro siglos de grandes cambios. Guayaquil como la conocemos ahora, nos es la misma que fue hace 10, 15 o 30 años. Nuestra ciudad ha crecido notablemente, y lo sigue haciendo.

Desde el Barrio Cuba hasta la popular rueda moscovita “La Perla”, cada rincón y atracción que Guayaquil tiene para ofrecernos es una infinita exploración. Basta con recorrer un poco de sus calles adoquinadas, alzar la mirada, y encontrarte entre arboles donde duermen las iguanas, para sentirte en casa. Es que esta ciudad, a pesar de seguir creciendo, nunca pierde su esencia.

Guayaquil no solamente se ha expandido territorialmente, también lo ha hecho en ámbitos como el comercio, construcción, industria, turismo, arte y cultura. Esto le ha permitido denominarse la capital económica del país, a pesar de no ser la ciudad capital. Esta urbe es realmente un punto estratégico por su ubicación geográfica, provocando una gran influencia como un lugar de intercambio y oportunidades.

Pero el progreso no se detiene. Se han desarrollado una gran cantidad de proyectos para la regeneración urbana, y aún hay mucho más a la vuelta de la esquina. Ciertamente, cada obra abarca un cambio enorme para el desarrollo de nuestra ciudad, pero nada de esto sería completamente visible sin la ayuda de una efectiva comunicación. Hoy más que nunca es necesario que todas las actividades que se realizan sean de conocimiento público: los eventos, las inauguraciones y ruedas de prensa, por nombrar algunos, son posibles gracias a un correcto manejo de relaciones públicas.

Es evidente el cambio que se ha generado en Nuestra Gran Ciudad. Un lugar donde la calidez de su gente y el color de sus calles nos producen un sinnúmero de recuerdos y alegrías. Hagamos que Guayaquil siga creciendo, que siga evolucionando y convirtiéndose en ese punto de interés, en el motor económico de nuestro país. Porque cada uno de nosotros hace de esta una mejor ciudad.

¡Que viva Guayaquil!

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