¡Gracias papá!

¡Gracias papá!

800 600 Martha Pine

Este fin de semana celebramos el día de una de las personas más importantes nuestra vida. Una persona que es responsable de quienes fuimos, somos y seremos. Una persona que nos ha formado, enseñado y moldeado con amor desde nuestros primeros pasos. Nuestro primer héroe, nuestro primer amor: nuestro papá.

Es inevitable sentir nostalgia al pensar en todos esos momentos donde nuestro padre ha sido la luz en el camino. Es que con él hemos aprendido tanto, en tan poco tiempo. Con él nos caímos y nos levantamos mientras aprendíamos a andar en bicicleta. Con él manejamos en las calles para sentirnos seguros luego de conseguir la tan ansiada licencia. Con él construimos castillos gigantes hechos de almohadas. Con él conocimos nuestro primer departamento propio. Con él estudiamos las palabras, los números y los planetas. Con él celebramos nuestra licenciatura universitaria.

Pero además, con él comprendimos que los sueños no tienen límites. Con él entendimos que nada es imposible, siempre y cuando trabajes duro para conseguirlo. Con él conocimos el valor de las palabras, esas que puedan crear un mundo de posibilidades. Con él conversamos sobre todos los temas que nos parecían asombrosos, irónicos o graciosos. Con el compartimos mis nuestras primeras lecciones de la vida profesional. Con él aprendimos lo que merecemos en esta vida, desde amor y respeto, hasta paciencia y éxito.

¿Qué sería de nosotros sin él? ¿Sin sus consejos, su cariño y su sabiduría? ¿O sin su forma única de enseñarnos que hasta lo más complicado de la vida tiene solución? Sin duda, cada uno de nosotros hereda varios aspectos de su padre. Pero si hay uno por el que estoy realmente agradecida es por saber que, al igual que él, camino hacia cada nuevo desafío con valentía, dedicación y amor por lo que hago.

Por eso, hoy y siempre, estaré agradecida con él. ¡Gracias por tanto, papá!

 

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